Mi abuelo Lorenzo Rojas comenzó siendo hachero, luego fue guardia parque y después en el Ingenio tuvo el puesto de tractorista.
Como sabía leer y escribir, le dieron el tractor y el manual.
El estaba encargado del mantenimiento del tractor, y de preparar el terreno para la siembra.
Trabajaba de sol a sol.
Y del trabajo al sindicato. Luchando por los derechos de los trabajadores.
Cuando cae Perón, cae el sindicato.
Un camión con hombres armados fue por la calle levantando a algunos hombres. Don Lorenzo subió al camión.
Mi mamá salió corriendo tras el padre. Se asomó dentro del camión y vió dentro la cara de sus vecinos, conoce a cada uno de ellos. Encuentra los ojos de su padre ¡Tata!.
Se los llevan nomás.
Las mujeres se unen y van todas juntas con sus hijos a pedir por sus maridos.
En silencio, en el fondo de la casa entierran todas las fotos de Perón.
Mucho tiempo después, Don Lorenzo es devuelto a la casa. Está golpeado.
Por mucho tiempo no habló, luego empezó a hablar, pero la palabra Perón nuca más salió de sus labios.

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