Para la Navidad, se hacía la Adoración del Niño.
Se colocaban dos postes en la plaza, separados. Uno alto para los grandes y otro más bajo para los chicos.
De la punta caían cintas de todos colores. Cada uno tomaba una cinta y bailando, enlazando con los otros, se iba armando una gran trenza.
Todo el pueblo participaba, la danza no se detenía hasta que se terminara la trenza.
Se adoraba todo lo que se podía, cuando no se podía más, se pasaba la cinta a otro.
Luego se comentaba: “yo adoré toda la tarde y toda la noche”.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados